La verdad detrás del miedo a la preboda


Lo siento pero hay cosas que son imposibles de creer. Cuando me dicen similares a «ni yo ni mi pareja queremos hacer una preboda» no me lo creo, sinceramente.

Entiendo y leo entre lineas lo que realmente quieren decir, yo lo sé. Lo que quieren decir es que no quieren sentirse ridículos al hacer la preboda bajo ordenes de como posar. Eso si que es algo que entiendo, es totalmente normal, yo tampoco quiero sentirme así.

Nos lo tenemos ganado. Los fotógrafos en general han hecho de cada sesión de fotos un batiburrillo de poses forzadas. El típico «ponte así, ponte asa»… Debo de ser una oveja negra que confía demasiado en el amor, o quizás sea demasiado soñador. Sé que se pueden hacer las cosas de esa manera tan forzada pero solo sirve para llenar de irrealidad unas fotos que perdurarán para siempre acompañando a cada pareja.

Por enésima vez lo diré, no me gustan las poses, no me gustan. No me gustaría que lo hiciesen conmigo y no hago a nadie lo que no me gustaría que me hicieran. Creo en la magia, en la magia propia de cada pareja, en cada sonrisa y cada caricia verdadera, en cada mirada… Creo en cada pareja que se abre realmente a mí y creé que mi trabajo está hecho con el corazón, se nota. Todo es mucho más sencillo de lo que se pueda imaginar. 

Lógicamente creo que todas las parejas desean tener un buen reportaje fotográfico… estaré loco. Que no quieran posar no significa que no quieran unas fotos que les acompañarán toda la vida. Son cosas muy distintas, pero hay que hablar con propiedad y sobre todo, con realidades.

No conozco a ninguna pareja que después de haberse hecho una preboda haya renegado de ella, más bien todo lo contrario. Parejas que no querían en un principio hacer preboda y después de hacerla, cuando voy el día de la boda a su casa me encuentro las fotos que les he hecho en todos los rincones… Me alegra que sea así, pero hablad con el corazón, lo que no queréis es posar, no unas fotos bonitas.

Por eso mismo lo último que debéis hacer cuando yo cojo mi cámara es posar.

Javier Jaroal - preboda

 

Susana & Pedro

Ni Susana ni Pedro sabían realmente lo que iba a pasar en su ceremonia. Cada uno tenía preparada en secreto una sorpresa especial para el otro. A mitad del enlace, un teléfono salido de la nada sonó y Pedro corrió a responderlo. Era “la Susana del pasado”.

Él le narro con todo detalle como se estaban casando, mientras miraba a los ojos a la Susana del presente. Quizás en ese momento ella rebuscaba en su memoria un día en el que recibió una llamada que no entendió muy bien de que iba. Y es que ellos, se conocieron por teléfono y llevaron su relación así mucho tiempo.

Susana no se quedo atrás. Cuando Pedro acabó su llamada, a mitad de la ceremonia, tomó su mano frente a el y le cantó poniendo todo su ser. Creedme: fue precioso. Se superaron el uno al otro y viceversa. Aprovecharon su momento y lo hicieron único e inolvidable. La emoción no quedó ahí, hubo muchas indescriptibles sorpresas más…

Recuerdo, cuando hice su preboda, que Pedro me comentó que su abuela había sabido envejecer muy bien y que llegaba casi al siglo de vida. Yo no podía fallarle… Aquí muestro algunas de las fotos que le hice, pero ellos tienen muchas más, decenas.

Tengo que dedicar unas lineas al galgo que tienen… me enamoró. Un perro que rescataron y que en su día estuvo en manos de algún insensible desalmado. Es precioso. Todavía se recupera psicológicamente y teme a cualquiera que se le acerque. Aún así, nos caímos bien, me buscaba con su hocico para que le volviese a acariciar… es la nobleza hecha animal.

Pienso que podría enseñarnos muchas cosas si hablase, pero me vale con su mirada, seguro que mucho más humana que la de su anterior amo, por llamarlo de alguna manera.

¡Que estas imágenes os lleguen al corazón! Un abrazo a todos (y a vuestras mascotas).