Mel & Manu – Dehesa de Abajo, Sevilla


El sol está bajando y allá donde mires todo es de un tono ocre, la luz es perfecta, lo que veo delante de mí es una pintura… Si pudiera elegir un superpoder, sería el de detenerlo todo. Si de mí dependiera, haría estos momentos eternos (a veces creo conseguirlo, tengo «un par de máquinas del tiempo» para estas cosas).

Todo lo que vivimos es efímero… Toda estrella es fugaz a su ritmo, no hay en el firmamento una sola que no lo sea… ¿Qué es el sol sino una serena estrella fugaz? Quizás cada uno de nosotros solo sea una «estrella fugaz» inconsciente de que lo es.

Una mente brillante como fue la de Carl Sagan regaló a la humanidad ese concepto, «solo somos polvo de estrellas», lo hizo con una base científica. Él decía que no somos algo separado del cosmos, sostenía que ‘cada átomo de nuestro cuerpo antes había formado parte de una estrella que explosionó’… Añadió, ‘somos una parte del cosmos que se conoce a sí mismo’.

La poesía siempre ha intentado definir al humano desde un punto de vista místico, existencial, filosófico… Pero vino la ciencia a definirnos de esta forma inmejorablemente poética. Físicamente somos polvo de estrellas al que damos vida, solo por un tiempo. Por eso mismo, solo somos estrellas fugaces en un periodo transitorio.

 

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